Los caballos en caso de que sean criados
en un entorno sano tienen una actitud natural y previsible.
Sin embargo el hombre
no tiene un comportamiento espontaneo-natural. Por nuestra
historia personal, sobre todo por la educación que hemos
recibido, hemos perdido la forma natural y adecuada de actuar.
Nuestro
carácter no depende tanto de los genes sino es el resultado
de la educación recibida en la vida. Por eso son las
angustias inconscientes que nos dirigen y no somos tan libres
como pensamos. |